Eggy Car tiene una idea tan simple como divertida: llevas un huevo suelto sobre el techo de un autito y tienes que avanzar lo más lejos posible sin que se caiga. El camino está lleno de subidas y bajadas, así que cada colina es una prueba de equilibrio entre acelerar y frenar.
Solo hay dos controles, acelerador y freno, pero dominarlos cuesta. Si aceleras de golpe en una subida, el huevo sale volando hacia atrás; si frenas fuerte en una bajada, se va hacia adelante. Por el camino recoges monedas para desbloquear otros autos, cada uno con su propio manejo. Las partidas duran poco y siempre dan ganas de intentar una vez más para superar tu récord de distancia.


















